El apellido Liñán, conocido en Cartagena por marcar una época en la champeta, hoy empieza a escribirse con fuerza en otro escenario. Sean Paul Liñán, joven lanzador cartagenero e hijo del fallecido cantante Sergio Liñán, “El Afinaito”, se abre paso en el béisbol profesional de Estados Unidos y ya figura entre los prospectos de impacto de las Grandes Ligas.

A sus 21 años, Sean Paul Liñán se ha convertido en uno de los nombres con mayor proyección del béisbol colombiano en el exterior.
Nacido en Cartagena de Indias, el derecho combina disciplina, control y potencia desde el montículo, cualidades que hoy lo tienen dentro de la organización de los Nacionales de Washington, donde es considerado uno de los talentos jóvenes más interesantes de su sistema.
Su vínculo con el deporte comenzó desde la infancia.
A los seis años dio sus primeros pasos en la escuela Nelson Blanco y más adelante fortaleció su formación en Bravos de Colombia, un proceso que le permitió llegar al radar del béisbol internacional.
En 2022 firmó su primer contrato profesional y dio inicio a una carrera que, paso a paso, ha ido ganando reconocimiento en las ligas menores.
Durante su paso por la organización de los Dodgers de Los Ángeles, Liñán mostró una evolución constante.
Su desempeño en 2025 fue clave para consolidar su nombre entre los analistas, destacándose por una efectividad baja, alto número de ponches y una notable capacidad para controlar el juego desde la lomita, aspectos que lo pusieron en el foco de varias franquicias.
El 31 de julio de 2025 representó un giro importante en su trayectoria, cuando fue traspasado a los Nacionales de Washington como parte de un movimiento estratégico entre organizaciones.
Desde entonces, el cartagenero continuó respondiendo con solidez en la filial de Clase A alta, afianzándose como abridor y escalando posiciones dentro del sistema del equipo capitalino.
Más allá de los números, la historia de Sean Paul Liñán también conecta con la memoria de su padre, “El Afinaito”, una de las voces más representativas de la champeta, fallecido en 2012.
Mientras su padre dejó huella en la música popular del Caribe, el joven decidió construir su propio camino lejos de los escenarios, encontrando en el béisbol su espacio para brillar.
Con la mirada puesta en las Grandes Ligas y el 2026 señalado como un año decisivo para su proyección, Sean Paul Liñán se perfila como parte de la nueva generación de peloteros colombianos que buscan consolidarse en el mejor béisbol del mundo, llevando con orgullo un apellido que ahora también empieza a hacer historia en el deporte.

