A pesar de las advertencias y campañas antipólvora, Antioquia volvió a registrar un preocupante número de lesionados por artefactos pirotécnicos durante las celebraciones de fin de año, dejando a familias en shock y a los servicios de salud al límite.

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Durante la celebración de Año Nuevo, Antioquia volvió a encender las alarmas por el uso irresponsable de pólvora. En las primeras horas de 2026, los centros asistenciales del departamento reportaron decenas de personas atendidas por quemaduras y otras lesiones, un balance que deja en evidencia que las advertencias y campañas de prevención siguen sin ser suficientes.
Las salas de urgencias vivieron una noche de alta tensión, con personal médico atendiendo casos que iban desde quemaduras leves hasta lesiones de mayor gravedad en manos, rostro y extremidades. La situación fue aún más preocupante por la presencia de menores de edad entre los afectados, lo que generó indignación y llamados urgentes a la responsabilidad de los adultos.
Los incidentes se registraron en varios municipios, tanto del Valle de Aburrá como de otras subregiones, confirmando que el problema no se concentra en un solo punto del departamento. En la mayoría de los casos, las lesiones estuvieron relacionadas con la manipulación directa de artefactos pirotécnicos, aunque también hubo personas heridas mientras observaban la quema de pólvora.
Autoridades de salud reiteraron que muchas de estas emergencias eran completamente evitables y recordaron que cada año la pólvora deja consecuencias físicas y emocionales que pueden ser permanentes. El llamado es a reforzar los controles y, sobre todo, a generar conciencia ciudadana para evitar que estas cifras se repitan en futuras celebraciones.
El inicio del año deja así un sabor amargo para varias familias antioqueñas, mientras hospitales y organismos de emergencia insisten en que la pólvora no es un juego y que una celebración puede terminar, en segundos, en una camilla de urgencias.

