Mientras las cifras nacionales intentan mostrar una reducción de homicidios, un análisis ciudad por ciudad revela una verdad incómoda: en varias de las principales capitales del país la violencia aumentó de forma alarmante. Cali, Cúcuta, Medellín, Barranquilla y Cartagena aparecen en el listado de ciudades donde la sangre siguió corriendo en 2025.

Imagen de referencia. Cortesía: Unsplash.
Los datos oficiales de homicidio intencional evidencian un país partido en dos. A nivel nacional, Colombia registró una disminución del 7,4 % en asesinatos frente a 2024. Sin embargo, esta cifra esconde realidades locales donde la violencia no solo persiste, sino que se agrava.
En Cartagena de Indias, los homicidios pasaron de 287 en 2024 a 359 en 2025, un aumento de 72 muertes que representa un crecimiento del 25,1 %, ubicando a la ciudad entre las capitales con mayor incremento porcentual del país.
Cali continúa siendo el epicentro de la violencia urbana, con cifras que la mantienen como la ciudad más golpeada por homicidios, mientras que Cúcuta registra un repunte marcado por dinámicas criminales asociadas a la frontera.
En Medellín, el aumento de homicidios rompe una tendencia de reducción sostenida, y en Barranquilla los asesinatos crecen de manera constante, especialmente en sectores periféricos.
El contraste entre el balance nacional y la realidad de estas ciudades deja una advertencia clara: la violencia no desapareció, se concentró. Y en medio de ese mapa rojo, varias capitales enfrentan hoy uno de los retos más complejos en materia de seguridad y convivencia.
Las cifras, más allá de los porcentajes, representan vidas perdidas, familias destruidas y ciudades que conviven a diario con el miedo.

