Aunque el salario mínimo arrancó 2026 con uno de los aumentos más altos de los últimos años, el alivio en el bolsillo podría durar poco. El costo de la canasta familiar empieza a subir y miles de hogares temen que el mercado termine cobrando más caro el ajuste salarial.

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El anuncio del nuevo salario mínimo trajo esperanza para millones de trabajadores en Colombia, pero en los primeros días de 2026 la preocupación ya se siente en plazas de mercado, supermercados y tiendas de barrio. Los precios de varios productos básicos comienzan a mostrar incrementos que ponen en duda el verdadero impacto del aumento salarial.
Alimentos esenciales como arroz, huevo, carne, pollo, aceite y productos de aseo figuran entre los primeros en registrar alzas. A esto se suman servicios como transporte, arriendo y algunos gastos asociados al hogar, que tradicionalmente se ajustan con el inicio del año y suelen estar atados al salario mínimo.
Economistas advierten que una parte importante de los bienes que componen la canasta familiar está directamente relacionada con los costos laborales. Esto significa que, aunque el salario sube, los precios también podrían hacerlo, reduciendo rápidamente el beneficio para las familias de ingresos bajos y medios.
En sectores populares, la inquietud es evidente. Muchos hogares aseguran que el aumento no se refleja en mayor capacidad de compra, sino en un mercado cada vez más costoso. El temor es que, en cuestión de semanas, el salario alcance para menos productos que el año anterior.
El debate está abierto: mientras unos celebran el incremento como un avance para los trabajadores, otros advierten que el golpe real llegará cuando la inflación y el alza de precios terminen absorbiendo el aumento. Por ahora, la canasta familiar vuelve a convertirse en el principal dolor de cabeza para los colombianos que intentan estirar el sueldo hasta fin de mes.

