Mientras millones de colombianos luchan por llegar a fin de mes, una decisión sacude al Congreso. El Gobierno confirmó su intención de recortar uno de los beneficios más polémicos de los parlamentarios, una prima que inflaba sus ingresos mensuales y que ahora estaría en la mira de la tijera oficial.

Imagen de referencia. Fuente: Senado de la República / X
Una de las discusiones más sensibles sobre los privilegios de la clase política vuelve a encenderse. El ministro de Trabajo, Antonio Sanguino, confirmó que el Gobierno Nacional tiene la intención de eliminar o reducir la prima especial que reciben los congresistas, un beneficio que durante años ha sido blanco de críticas por su alto valor económico.
Esta prima, que se suma al ya elevado salario de senadores y representantes, representa millones de pesos adicionales cada mes, convirtiéndose en uno de los ingresos más cuestionados frente a la realidad salarial del país. La propuesta busca enviar un mensaje de austeridad y equidad, en un momento donde se discuten ajustes salariales y aumentos para los trabajadores colombianos.
De concretarse la medida, el recorte aplicaría para el nuevo Congreso que se posesione en 2026, lo que significaría una reducción significativa en los ingresos totales de los parlamentarios, quienes actualmente figuran entre los funcionarios mejor pagos del Estado.
El anuncio ha generado reacciones encontradas. Mientras sectores ciudadanos celebran la iniciativa como un acto de justicia social, algunos congresistas ya expresan incomodidad frente a lo que consideran una afectación a sus condiciones laborales.
Por ahora, la intención del Gobierno está sobre la mesa y el debate apenas comienza. Lo cierto es que, de avanzar la decisión, los congresistas tendrían que acostumbrarse a vivir sin uno de sus beneficios más cuestionados, en un país donde cada peso cuenta.

